La justicia se construye con acciones, no solo con ideas. (1933)

Sen

Muy interesante, no lo niego... pero el problema central sigue sin resolverse: el reparto de esta flauta. ¿No os dais cuenta de cuánto puede paralizarnos tanta deliberación, si nos impide tomar una decisión?

Sandel

¡Al contrario! Precisamente porque debatimos, realizamos elecciones más informadas y justas.

Sen

¿Más justas? No estoy tan seguro, al menos si todo esto se queda en meras palabras y no se traduce en cambios reales. No niego el valor del debate, pero ¿cuánto tiempo seguiremos discutiendo sin llegar a una conclusión? A veces, nos preocupamos tanto por la teoría que olvidamos la urgencia de la realidad.

Nussbaum

¿Qué quieres decir?

Sen

Es muy sencillo: mientras debatimos sobre justicia y propiedad de forma interminable, hay quienes necesitan respuestas de inmediato. Nos perdemos en abstracciones constantes, cuando lo urgente es actuar. La justicia no puede ser solo un ideal filosófico. Si queremos que tenga sentido, debe traducirse en cambios concretos en la vida de las personas. Aprecio el valor de la reflexión teórica que estamos teniendo, puede ser intelectualmente estimulante, sí, pero, deberíamos reevaluar nuestras prioridades. Pasamos demasiado tiempo debatiendo ideales, hablando sobre el sexo de los ángeles, y francamente, eso no nos lleva a ninguna parte. No basta con teorizar sin fin sobre qué es justo o cómo debería ser el mundo, si no estamos dispuestos, al mismo tiempo, a actuar para cambiarlo.

Locke

¡Buena idea! Dejemos a un lado esta discusión inútil.

Sen

¡Hablamos mucho y hacemos muy poco! Eso quiero señalar. Pasamos horas discutiendo teorías, ideas y conceptos, pero, al final del día, volvemos a casa y nada cambia. ¿Cuántos de nosotros estamos realmente dispuestos a convertir nuestras ideas en hechos? La justicia no se construye exclusivamente con discursos; requiere acciones concretas.

Nussbaum

¡Totalmente de acuerdo!

Sen

Está muy bien debatir todo el tiempo que queráis. Me parece saludable y enriquecedor, incluso lo pasamos estupendamente. Pero ¿no os dais cuenta? Las simples palabras no alteran el curso del mundo ni un milímetro. La humanidad lleva inmersa en embrollos racionales desde sus orígenes, y no parece haber logrado avanzar un ápice en la solución de los problemas más apremiantes. Desde luego, no es proporcional la cantidad de kilos de palabras que producimos a diario, multiplicada por el tiempo transcurrido, frente a los resultados visibles que ocurren en la vida del planeta o en la situación de quienes peor lo están pasando.

Nussbaum

¡Tal cual!

Sen

La falta de acuerdo parece ser la norma en las ciencias humanas. A menudo encontramos principios rivales de justicia, aparentemente opuestos pero todos válidos y coherentes. Esto convierte el consenso final en un objetivo muy difícil de alcanzar; nuestra conversación es un ejemplo de ello. Y todo indica que esta situación persistirá en el futuro. Las soluciones racionales se demoran, y lograr un punto de vista único sobre los aspectos y problemas abordados resulta extremadamente complicado.

Nussbaum

Imagino que esta situación es consecuencia de nuestro carácter finito.

Sócrates

Y de la complejidad de los temas tratados.

Sen

¡Sin duda!

Rawls

O de la constante interferencia de nuestros intereses particulares.

Sen

Pero incluso en un escenario similar al propuesto por Rawls, con el velo de la ignorancia como protagonista, donde las personas omiten por completo sus situaciones personales para dar lugar a principios de justicia imparciales, sigue siendo posible —como ya se ha señalado— obtener respuestas plurales. Diferentes personas podrían llegar a concluir distintos principios de justicia, y no a una elección unánime. La diversidad de perspectivas humanas, incluso al abstraerse del contexto personal, podría seguir generando una variedad de opciones legítimas. Aunque el velo de la ignorancia busca garantizar imparcialidad, no garantiza necesariamente uniformidad en la respuesta.

Nozick

¡Tal cual!

Sen

Y lo más probable es que, incluso en un encuentro razonado y abierto, tal como lo plantea Sandel, donde todos tratemos de dejar de lado prejuicios y exploremos nuestras ideas con honestidad, no logremos llegar a una posición común. Podríamos esperar, en cambio, la aparición de diversas alternativas, probablemente todas coherentes, bien argumentadas y respaldadas por principios sólidos, exactamente como estamos viendo en este mismo momento. En el fondo, el desacuerdo es inevitable y es un reflejo esencial de la condición humana. Cada uno de nosotros puede partir de principios racionales, analizar los mismos hechos e incluso compartir valores fundamentales, y aun así llegar a conclusiones distintas sobre lo que es justo, correcto o deseable.

Sandel

Pero eso no tiene por qué ser algo malo. De hecho, podría interpretarse como un síntoma de salud democrática y de respeto a la pluralidad ciudadana. La verdadera democracia no consiste en lograr unanimidad absoluta, sino en valorar y debatir abiertamente las diferencias de opinión. La diversidad de puntos de vista es, en muchos sentidos, una prueba de una sociedad donde el debate está vivo y distintas voces pueden expresarse y ser escuchadas. En lugar de ver el desacuerdo como un obstáculo, deberíamos considerarlo una oportunidad para enriquecer nuestras decisiones colectivas, siempre que esas diferencias se gestionen con respeto y consideración mutua.