Diseñemos un mundo justo sin conocer nuestra posición social en él. (1921-2002)

Rawls

Nussbaum, quizás si explico mis ideas con un poquito de detenimiento, pueda desarrollar una crítica constructiva a tus palabras y mostrar algunos de los maravillosos descubrimientos que he realizado en teoría social y política.

Nussbaum

¡Sin problema! Seguro que surgen ideas muy interesantes.

Rawls

¡Allá voy! ¡Atentos!

Locke

O a tontos, ese es tu auditorio.

Nussbaum

¡Calla un poco, basurilla!

Rawls

¡Fijaos bien! Si analizamos con atención la sociedad en la que vivimos, resulta evidente que no nos encontramos en un mundo de abundancia infinita, donde los recursos están siempre disponibles para todos, sin restricciones. Más bien ocurre lo contrario: los bienes y medios a nuestro alcance son limitados. La escasez es una realidad que moldea las instituciones y nos obliga a decidir cómo distribuir de forma justa lo que tenemos. No habitamos un entorno donde podamos simplemente extender la mano para obtener lo que deseamos sin esfuerzo ni restricciones.

Calicles

¡Eso estaría genial!

Locke

Seguro que incluso en ese paraíso hallarías algún motivo para seguir repartiendo palizas.

Calicles

¡Cierto! Aunque dudo que tu vida cambie demasiado; probablemente sigas pasando buena parte del tiempo husmeando en los basureros, como de costumbre.

Locke

¡Uhmm!

Rawls

Desde luego, si esta especie de “jardín del Edén” fuera una realidad, probablemente nadie habría oído hablar de conceptos filosóficos como “justicia” u otros similares que llenan las bibliotecas de este pueblo y del mundo en general. Entre otros motivos, porque los recursos existentes emanarían sin límite de la naturaleza, y asuntos como la propiedad —una de las principales causas de enfrentamiento entre personas y países— no tendrían ningún sentido. Si tuviéramos todo aquello que cabe imaginar como deseable o necesario, ¿qué problemas podrían surgir?

Calicles

Esa sí que parece una sociedad feliz.

Sócrates

¡Bueno! Lo de “sociedad feliz” habría que analizarlo con calma. Todo dependería de cómo empleen las personas su tiempo libre en esta sociedad de abundancia. Desde luego, la riqueza material no garantiza la felicidad.

Calicles

¿Cómo puedes poner en duda este maravilloso escenario que describe Rawls? Imagina un mundo donde ya no sea necesario madrugar para cumplir con esas alienantes tareas que llamamos trabajo. El día sería nuestro, libre de obligaciones tediosas, y después vendría todo lo demás: tiempo para el disfrute, la creatividad, la vida social y todo aquello que cada uno decida hacer con su existencia. Sin las cadenas del trabajo forzado, la verdadera libertad podría florecer. Y la felicidad está justo en ese horizonte: dedicar tu vida a lo que realmente deseas, sin las presiones de una economía opresiva. ¿No?

Sócrates

¡Pudiera ser! Aunque, si el ser humano tiene todos los recursos imaginables, pero ignora qué es la naturaleza humana o qué constituye una vida buena, probablemente, por muchos bienes que estén al alcance de la humanidad, esos bienes serán insuficientes para alcanzar la verdadera prosperidad.

Locke

Por ejemplo, si Calicles sigue dando palizas en un escenario de abundancia de recursos.

Nussbaum

¡Eso! Tú dale ideas.

Locke

Igualmente, seguiría siendo un capullo.

Rawls

Es un buen punto de partida, no lo dudéis, aunque siempre quedarán algunos problemas menores por resolver.