## El dato


En 2025, el **10 % situado en la parte superior de la distribución mundial recibió el 53 % de los ingresos y poseía el 75 % de la riqueza personal**. La mitad inferior de la población adulta obtuvo, respectivamente, el **8 % de los ingresos y el 2 % de la riqueza**. Son estimaciones del [*World Inequality Report 2026*](https://wir2026.wid.world/), elaborado por el World Inequality Lab a partir de la World Inequality Database y otras fuentes fiscales, patrimoniales y de cuentas nacionales.


Las cifras expresan participaciones en el total mundial y están comparadas a paridad de poder adquisitivo de 2025. No dicen que cada integrante del 10 % superior reciba lo mismo, ni que el grupo con más ingresos coincida exactamente con el que posee más patrimonio. Tampoco miden por sí solas pobreza, movilidad social o calidad de los servicios públicos. Su fuerza está en mostrar una estructura: **la riqueza está bastante más concentrada que el ingreso**.


## Ingreso y riqueza no son lo mismo


El ingreso es un flujo: salarios, rentas y otras entradas obtenidas durante un periodo. La riqueza es un stock acumulado: vivienda, depósitos, acciones y otros activos, menos deudas. Esta diferencia importa moralmente. Dos personas con el mismo ingreso anual pueden tener libertades muy distintas si una posee una casa y ahorros, mientras la otra paga alquiler y arrastra deudas.


El patrimonio ofrece protección frente a una enfermedad o un despido, permite rechazar un empleo abusivo, financiar estudios, emprender o transmitir ventajas a la siguiente generación. Cuando se concentra, no distribuye solo consumo futuro: distribuye **seguridad, tiempo y poder de negociación**. Y puede convertirse en influencia política, capacidad para fijar condiciones laborales o control sobre bienes de los que otros dependen.


Por eso reducir la discusión a si los ingresos de quienes están abajo aumentan resulta insuficiente. Una sociedad podría elevar el nivel de vida de casi todos y, al mismo tiempo, concentrar tanto la propiedad que una minoría adquiriese una capacidad desproporcionada para determinar las opciones de los demás.


## Tres maneras de juzgar la distancia


El dato no contiene un umbral moral incorporado. Para decidir cuánta desigualdad aceptar necesitamos un criterio de justicia.


Una posición **suficientista** pregunta primero si todas las personas disponen de lo necesario para una vida digna. Desde esta perspectiva, una diferencia amplia podría tolerarse si nadie carece de alimentación, vivienda, salud, educación y autonomía básicas. Su dificultad es que una sociedad puede superar ese suelo y conservar relaciones de dependencia o subordinación muy intensas.


El principio de diferencia de **John Rawls** es más exigente: las desigualdades económicas solo son justificables si forman parte de instituciones que benefician especialmente a quienes están peor y si los cargos y oportunidades son realmente accesibles en condiciones de igualdad justa. No basta con afirmar que la riqueza de arriba «acabará llegando» abajo; hay que comparar esa organización con alternativas posibles y observar quién gana, quién asume los costes y qué oportunidades reproduce.


La **igualdad relacional** añade otra pregunta: ¿pueden quienes viven bajo esas instituciones reconocerse como ciudadanos sin dominación ni humillación? Incluso con un mínimo material garantizado, una concentración extrema puede erosionar la igualdad política si compra acceso, atención o capacidad para imponer decisiones. El problema deja entonces de ser únicamente cuánto tiene cada cual y pasa a ser qué relaciones sociales crea esa distribución.


Hay una objeción seria. Diferencias de recompensa pueden incentivar innovación, responsabilidad o esfuerzo, y una política que intentara eliminar todo resultado desigual podría restringir elecciones legítimas. Pero esta defensa justifica, como mucho, **algunas diferencias por sus efectos**, no cualquier grado de concentración ni toda herencia de ventajas. También debe explicar por qué los beneficios requieren exactamente esta distancia y si las reglas reparten de forma justa riesgos, oportunidades y poder.


La pregunta del título no se resuelve escogiendo un porcentaje mágico. Se responde examinando qué produce la desigualdad, si mejora de verdad la posición de quienes tienen menos y cuándo el dinero acumulado deja de ser una diferencia privada para convertirse en poder sobre otros. El dato no dicta la respuesta; impide que la demos sin justificación.


## Fuentes


- [*World Inequality Report 2026*: informe completo](https://wir2026.wid.world/www-site/uploads/2026/04/World_Inequality_Report_2026.pdf)

- [Resumen ejecutivo: distribución mundial de ingresos y riqueza](https://wir2026.wid.world/insight/executive-summary/)

- [Notas técnicas de las figuras y metodología](https://wir2026.wid.world/www-site/uploads/2025/12/WIR26_TechnicalReport.pdf)