## El dato


En **1990**, unos **2.300 millones de personas**, alrededor del **44 % de la población mundial**, vivían en pobreza extrema. En **2024**, la estimación del Banco Mundial fue de **824,3 millones**, el **10,1 %** de la población. En una generación, por tanto, el número disminuyó en cerca de **1.500 millones de personas**, aunque la población mundial aumentó considerablemente.


La comparación utiliza el umbral internacional vigente: vivir con menos de **3 dólares por persona y día**, expresados en dólares internacionales de 2021. No son tres dólares estadounidenses cambiados a la moneda de cada país. La cifra está ajustada por inflación y por diferencias en el coste de la vida, para aproximar una capacidad de compra comparable.


El dato de 2024 procede de la [actualización de septiembre de 2026 de la Plataforma sobre Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial](https://blogs.worldbank.org/en/opendata/september-2026-global-poverty-update-from-the-world-bank--one-in). El organismo considera 2024 el último año con cobertura suficiente de encuestas y ofrece para 2025 y 2026 estimaciones modelizadas. Para la evolución desde 1990 puede consultarse la síntesis y la serie de [Our World in Data sobre pobreza](https://ourworldindata.org/poverty).


## Un progreso que cuesta percibir


Las noticias muestran acontecimientos: una guerra, una crisis alimentaria, una catástrofe. La reducción de la pobreza, en cambio, suele consistir en millones de cambios dispersos que no ocurren el mismo día ni producen una imagen única. Una familia mejora su alimentación, otra accede a electricidad, otra obtiene un ingreso algo más estable. El progreso acumulativo puede ser enorme y, sin embargo, resultar poco visible.


Por eso nuestras impresiones necesitan estadísticas. La experiencia individual es insustituible para comprender qué significa vivir con privaciones, pero no permite saber cuántas personas se encuentran en esa situación ni cómo ha cambiado el conjunto durante décadas. **Reconocer la mejora no es optimismo ingenuo: es aceptar la evidencia de que ciertas condiciones pueden transformarse.**


La caída tampoco puede atribuirse a una única política. Intervienen el crecimiento económico, mejoras sanitarias y educativas, infraestructuras, comercio, urbanización, protección social y decisiones nacionales muy diferentes. China tuvo un peso extraordinario, pero la reducción no se limita a ella: la proporción mundial excluyendo China también descendió aproximadamente del 33 % al 12 % entre 1990 y los últimos años.


## Qué no dice la cifra


El umbral de 3 dólares es deliberadamente muy bajo: identifica las privaciones más severas y permite comparar países, pero **salir estadísticamente de la pobreza extrema no equivale a vivir con seguridad o dignidad suficientes**. Una persona situada apenas por encima puede seguir expuesta al hambre, a una enfermedad sin cobertura, a una mala cosecha o a la pérdida del empleo. Para entender mejor el bienestar hay que mirar también umbrales superiores, pobreza multidimensional, salud, vivienda, educación y vulnerabilidad ante las crisis.


Además, no se observa directamente el ingreso diario de toda la humanidad. El Banco Mundial combina encuestas nacionales de hogares —que miden ingresos o consumo, según el país— y proyecta valores para los años sin encuesta. Las revisiones de precios, población o nuevos estudios pueden modificar estimaciones anteriores. La serie es la mejor reconstrucción global disponible, no un recuento exacto de cada persona.


El promedio mundial oculta, por último, una desigualdad territorial extrema. En 2024, la pobreza extrema era inferior al 5 % en casi todas las regiones, pero alcanzaba el **45 % en África subsahariana**. El progreso global ha sido real y, al mismo tiempo, se ha distribuido de manera profundamente desigual.


## Esperanza sin complacencia


Ante este dato aparecen dos errores simétricos. El primero consiste en negar la mejora porque todavía existe un sufrimiento intolerable. El segundo, en usar la mejora para declarar resuelto el problema. Pero que algo haya mejorado no significa que esté bien; significa que **no era inevitable y que las acciones colectivas importan**.


La proyección del Banco Mundial sitúa la pobreza extrema mundial en el **9,8 % en 2026**, un descenso muy pequeño respecto de 2024, y advierte de avances mucho más lentos y desiguales. El objetivo de erradicarla en 2030 está lejos. La historia reciente permite una esperanza razonada, pero no garantiza que el ritmo continúe.


La pregunta filosófica no es si debemos elegir entre celebrar el progreso o indignarnos ante la injusticia. Podemos hacer ambas cosas. La gratitud por lo conseguido es compatible con la obligación de atender a quienes siguen bajo un umbral que, por sí mismo, ya describe una vida sometida a enormes restricciones.


## Fuentes


- [Banco Mundial, *September 2026 Global Poverty Update: One in ten worldwide live in extreme poverty* (22 de septiembre de 2026)](https://blogs.worldbank.org/en/opendata/september-2026-global-poverty-update-from-the-world-bank--one-in).

- [Our World in Data, *Poverty*](https://ourworldindata.org/poverty).