Solo el azar está libre de prejuicios y actúa como juez imparcial.
¡Espera un segundo!
¡Hombre, Suertius!
He guardado silencio pacientemente desde que os vi enfrascados en este debate tan interesante, con un solo objetivo.
Te imaginaba apostando tu merienda en una de esas nuevas casas de juego. Había olvidado por completo tu presencia entre nosotros.
¡Pues no, señor! He estado aquí todo el tiempo. Aunque debo admitir que me ha costado mantenerme al margen, sin pronunciarme ni a favor ni en contra. Preferí observar en silencio, solo para comprobar si mis expectativas se cumplían. Y, efectivamente, así ha sido.
¿Y cuáles son tus conclusiones? La verdad, aunque deseo perderos de vista cuanto antes, ahora que has aparecido, estoy deseando escuchar tu propuesta. Siempre son originales y divertidas.
¡Pues allá voy!
¡Dale, anda!
Quiero pediros que os detengáis un momento e imaginéis cómo se representa la justicia en distintas partes del mundo. Ya sabéis, esa figura clásica que todos conocemos: una mujer con una balanza perfectamente equilibrada en una mano, los ojos cerrados o vendados y, en ocasiones, una espada en la otra.
Ya lo tengo.
Cada elemento de esta imagen encierra un simbolismo profundo que nos muestra cómo debería ser la justicia y el ideal que intentamos alcanzar.
¡Claro! La intención es mostrar la ausencia de cualquier complicidad, salvo con la verdad. Su fundamento debe ser el completo desinterés. La venda y la balanza simbolizan la imparcialidad.
¡Exacto! Lo has dicho perfectamente. Lo importante es la imparcialidad. Y esta imparcialidad es muy difícil de alcanzar si mezclamos en ella nuestros intereses, como tú bien has señalado.
¡Eso es!
¿Y qué implica la representación de la justicia como una mujer?
Buena pregunta.
Solemos centramos en la balanza, la venda, pero pocas veces nos preguntamos por qué se le ha dado tradicionalmente una figura femenina.
Sin duda, esa representación no es casualidad. Desde la antigüedad, muchas civilizaciones han asociado la feminidad con la sabiduría, la prudencia y la protección. En la mitología griega, por ejemplo, Temis y Dice eran diosas del equilibrio y la rectitud, representadas como figuras serenas y firmes.
Supongo que la imagen de una mujer en este contexto encarna la compasión y la templanza, frente a una figura masculina cargada de testosterona y, en muchas ocasiones, de un atrevimiento poco reflexivo.