Maximicemos el placer, minimicemos el dolor. (1748-1832/1806-1873)
Chicos, propongo hacer un alto en esa línea argumentativa.
¡Y yo propongo un alto en cualquier línea argumentativa!
Escuchadme un momento. Creo que puedo añadir algo importante, muy oportuno y necesario para la solución de este problema. Nos ayudará a entender, de manera gráfica, a qué nos referimos cuando defendemos este tipo de ideas, acerca de la propiedad, esta flauta, la igualdad o lo que queráis, sin considerar sus consecuencias.
¡Permiso concedido! Pero me gustaría hacer un último apunte.
Adelante.
¿Recordáis aquel relato que nos contaron en el colegio?
¿Qué relato?
El que describía la vida en una sociedad extremadamente igualitaria.
¿Y?
Me parece un ejemplo fascinante y muy oportuno en relación a las ideas que he expuesto anteriormente.
¡Entonces, cuéntalo!
Imaginemos por un momento que estamos en un futuro no muy lejano, digamos el año 2081. En este tiempo, las políticas igualitarias que hoy parecen estar en boga en el "supermercado de las ideas" se han llevado al extremo, al punto de forzar la igualdad absoluta en todos los aspectos de la vida.
¿Igualdad absoluta? ¿Qué quieres decir exactamente con eso?
Nadie puede ser más listo, más guapo, más rápido, más fuerte… ni destacar en ningún sentido. Para garantizar esta igualdad, el gobierno ha implantado un sistema de restricciones extremas.
¿Restricciones? ¿De qué tipo?
A los ciudadanos con una inteligencia superior se les obliga a llevar radios en los oídos, dispositivos que emiten ruidos ensordecedores para interrumpir cualquier pensamiento profundo. Así se evita que desarrollen su intelecto y se mantengan al nivel de los demás.
¿Y qué pasa con quienes no destacan intelectualmente?
A ellos no se les impone nada, porque no suponen una amenaza para la igualdad. Pero escucha esto: los ciudadanos considerados “guapos” tampoco pueden disfrutar de su atractivo natural. Deben llevar cascos que oculten sus rasgos, gafas de aumento grotescas, y una bola roja de goma en la nariz, como si fueran payasos. Además, deben afeitarse las cejas y cubrir sus dientes con fundas negras que los hacen parecer podridos.
¡Ridículo!