La verdad es solo una cuestión de perspectiva. (490-420 a.C.)
¡Hay que ver cómo eres, Fuerte! Sinceramente, en lugar de usar toda esa masa corporal para satisfacer tus inabarcables deseos, sería mejor idea pedir las flautas, o cualquier otra cosa, de buenas maneras, intentando persuadir en lugar de ofender o hacer daño. ¡Haz el amor y no la guerra! ¿No sé si me sigues? ¿Captas por dónde voy? Hablar y convencer suele dar mejores resultados que imponer o golpear.
¡Creo que sí!
¿Y?
¿Y qué?
¿Nada más?
¿Quieres que lo intente?
¡No estaría mal!
Pues podría ser algo parecido a esto.
¡A ver!
Por favor, Locke, de todos es sabido que eres una de las creaciones más bellas e inteligentes de este universo. Además, desempeñas con maestría la noble y gran labor de buscar tesoros en basureros. Siendo capaz de hallar, entre cáscaras de plátano y otros desperdicios, objetos de enorme valor, aunque algo malolientes. ¿Podrías, por favor, prestarme esa flauta celestial que has encontrado? La visión de ese instrumento ha despertado en mí una oleada de sensaciones sin igual, llenando mi alma de un amor inefable por la música.
NO.
Lo intentaré de nuevo.
¡Tú mismo!
Calicles. —
Oh, Locke, valiente como ninguno,
cazador de tesoros en la basura,
siempre con tus manos manchadas de mugre,
creación sabia de este vasto universo,
descubres joyas que el resto ignora,