Soy un ser mitológico,

que vive encadenado.

Como cualquier asalariado.

yo también madrugo,

a diario.


Valiente sin lugar a dudas,

Soy resistencia,

pura voluntad,

derribo muros,

desafío al miedo,

Y aunque fiero,

también soy sensible,

todo un modelo moral,

y humano siendo divino.


Doce encargos tengo,

ninguno remunerado,

todos de riesgo extremo,

sin amparo sindical,

ni plus nocturno,

sin bajas,

ni indemnizaciones,

tampoco vacaciones,

todo el tiempo,

cargado de obligaciones.


Soy un ser mitológico,

que vive encadenado.

Como cualquier asalariado.

yo también madrugo,

a diario.


Siendo inmortal,

mi castigo es eterno.

Como humano,

permanezco alienado

Protagonista,

de la teoría social,

una vida más,

en manos del capital,

y de caprichos celestiales


Si Marx estuviera delante,

habría sabido al instante

el nombre oculto

de esta fatiga.

Que incluso a un dios,

puede explotarse.

si una vida,

convertida en mercancía,

pasa todo el tiempo,

generando plusvalía.


Soy un ser mitológico,

que vive encadenado.

Como cualquier asalariado.

yo también madrugo,

a diario.


Pero un día,

al ver a Prometeo

clavado a la piedra,

también explotado,

castigado por entregar el fuego

a los hombres de la tierra,

rompí sus viejas cadenas.

Y al liberar sus manos,

su llama se hizo revolución,

un fuego que puso fin

a toda opresión.


Desde entonces,

no hubo amo,

ni dios, ni patrón.

Liberar a Prometeo

fue encender la rebelión,

para que el hombre,

dejara de ser siervo

y fuera dueño de su producción.


Soy un ser mitológico,

que vive encadenado.

Como cualquier asalariado.

yo también madrugo,

a diario.