Oh, dulce rey,
siempre sonriente.
Con tus bolsillos llenos,
gobiernas el mundo,
sin gobernarlo
Eres el más bonito,
sin ser guapo.
Haces bailar al pobre con tu canto,
y el rico vive preso de tu encanto.
De ti nadie se cansa.
En todo momento,
te adoramos.
Si tenemos trece talentos,
anhelamos dieciséis,
logrando diecisiete,
soñaremos con cuarenta y ocho.
Insaciablemente te rogamos,
nuestro señor
Ciego como eres,
no entiendes de mérito
ni honestidad,
porque todo lo ves igual,
no premias la moderación,
ni castigas la avaricia.
Te da lo mismo el sabio que el necio,
el tirano que el justo.
Ni siquiera la miseria,
parece conmoverte.
Oh, dulce rey,
siempre sonriente.
Con tus bolsillos llenos,
gobiernas el mundo,
sin gobernarlo
Eres el más bonito,
sin ser guapo.
Haces girar al pobre por tu brillo,
y el rico duerme abrazado a tu bolsillo.
Tu abundancia
hace de la tierra un paraíso,
donde nada falta.
Conviertes la tierra en un festín,
donde todo cae maduro del cielo.
Pero si abundas en exceso,
¿quién seguirá trabajando la tierra?
Tu presencia entonces,
se vuelve pobreza.
Si todos somos ricos,
¿Quién querrá ser obrero?
¿Qué manos amasarán el pan?
¿Quién hará los vestidos?
¿Qué aguja remendará los zapatos?
¿Adónde irán las comodidades
que sostenía la miseria?
¡Bendita escasez!
Oh, dulce rey,
siempre sonriente.
Con tus bolsillos llenos,
gobiernas el mundo,
sin gobernarlo
Eres el más bonito,
sin ser guapo.
Haces cantar al pobre por tu olor,
y el rico te idolatra con amor.
¿Y quién sostendrá lo divino?
si nadie eleva plegarias,
ni siente culpa o tristeza;
sin dolor ni sacrificios,
se terminaron las ofrendas.
los dioses caen en olvido
y ahora, desterrados,
por los caminos van mendigando.
¡Que trabajen los dioses
por un sueldo barato!
Los humanos,
colmados de riqueza,
contratan “seres supremos”,
que ahora son impremos.
Ya no se elevan plegarias,
pero sí publican ofertas celestiales y laborales.
Se firman contratos,
y, a cambio de un sueldo barato,
los dioses trabajan todo el rato.
Oh, dulce rey,
siempre sonriente.
Con tus bolsillos llenos,
gobiernas el mundo,
sin gobernarlo
Eres el más bonito,
sin ser guapo.
Haces bailar al pobre por tu brillo,
y el rico te aprisiona en su castillo.